
| 14/10/2005 - Sierra Espuña 2004: La apoteosis de las 1000 curvas. |
Una mañana algo nublada en Lorca, pero muy buena para una salida fresquita. Reunión en la parada del autobus, como siempre, y poco a poco empienzan a aparecer algunos. ¡por fín toca las mil curvas!, decía uno, ¡pues yo hoy me estreno!, lo tipico. ¡Atención! llega el "moreno" con la furgoneta, y rafa con la suya. Empezamos a cargar las maquinas, bien engrasadas, relucientes, poniendo una manta entre bici y bici para que no se rayen, y otros que la tenian cargada en los coches y listos para salir. Ademas llegaron unos invitados de Puerto Lumbreras que nunca habian ido a Sierra Espuña. Y salimos por la autovía hacia la "venta de la rata" en Totana. Conforme ibamos llegando, cada vez estaba el tiempo mas negro y nublado, y empezaba a caer un agua fina de lluvia. Reuníon en la "Venta de la Rata", bajamos las bicis, calentamos, las primeras fotos, Rafa y su super-SCOTT, La MERIDA de Juan, el nutrido grupo de CANNONDALES: Beni, Roni, Moreno, Javi,Martín, Juan Miguel, y las SCOTT de Juan Antonio, Mulero, Antonio Cerrajero (de estreno) y Juan, Alfonsico con su TREK , y en marcha por el trasvase. Seguía cayendo el "chirimiri", que no calaba pero a la vez no paraba, por lo que pensabamos que si seguía así hasta incluso nos divertiríamos. Pasados diez kilometros, llegamos al puente del trasavase que inicia la subida a las famosas "mil curvas". Empieza el rosario hacia arriba, curva a curva, con esos giros pedregosos que hay que hacerlos metiendo tracción, porque si no te clavas y/o clavas al de atras. Una vez pasado el primer tramo llegamos al primer descanso que suaviza el ritmo de curvas y nos adentramos en el paisaje de la sierra, que tan poco acostumbrados estamos y que por un momento apetece parar y poder disfrutarlo. Esto dura poco, ya que volvemos de nuevo a ritmo de curva y curva hacia adelante, la lluvia poco a poco se hace más intensa, la senda poco a poco se va encharcando y el agua es despedida hacia la cara por la rueda delantera, y siguen las curvas. No se si alguien las ha contado alguna vez, dicen "mil curvas", pero creo sinceramente que cuando terminas lo han parecido. A falta de muy poco para terminar la subida, y si hubiese estado el cielo sin nubes podriamos haber visto el mar, ya que desde arriba se ve la costa de Mazarrón. Por fín¡, conseguimos terminar, casi a ciegas por el barro en la cara, el tramo de curvas y llegamos a la pista forestal. Algunos ya están frios de esperar, y otros poco a poco llegamos y repostamos fuerzas, todos mojados de arriba a abajo, en fín¡ un poco de mala suerte por el día. Cojemos la pista hacia arriba unos metros hasta el cruce y,....EMPEZÓ EL INFIERNO¡¡, mejor dicho el CONGELADOR. Todos calados hasta los huesos, mientras subíamos VALE QUE VALE, pero empezamos a bajar a toda leche, para variar, y empezamos a helarnos, seguir mojandonos, etc., empezaron los tiritones , no sentir los dedos de las manos y los pies, UNA ODISEA¡¡¡. No obstante hubo alguna parada para hacernos alguna foto mientras los sintomas no fueron muy grandes. Es un gustazo la bajada por la pista ya que se puede divisar un valle precioso donde solo se respira a pino, pero no era el día mejor para el turismo rural. Por si fuera poco, algunos se quedaron sin frenos por el agua, las zapatas no frenaban y las pastillas de los discos se desacían, y eso no es todo, alguien rompió el sillín. Que ilusión cuando salimos ,pero al final sólo era sufrimiento, frio, y desesperación por llegar a la famosa "Venta la Rata". Al fín conseguimos llegar¡¡¡ Directos a los coches a poner la calefacción, a cambiarse el que tuvo la previsión de llevarse ropa, que no fuimos todos, y otros como el que escribe a tomarse un "cafe con leche y coñac" para poder entrar en calor. Salimos todos "echado leches" para Lorca con la unica idea de llegar a casa. Se nos olvidó el orden y cuidado para guardar las bicicletas en las furgonetas, ya que no poniamos mantas ni nada, sino que al montón y se se rayan, pues que se rayen. Cuando llegamos hicimos reparto de bicicletas y pitando para casa. Yo no podia ni meter la llave en la cerradura del coche de el temblor que todavía tenía, pero por fín llegamos a casa, ducha calentita, chadal, comer y sofá. Momento de reflexión? ¿merece la pena sufrir tanto en la bicicleta?..... PUES YO DIRIA QUE SI, siempre recordamos esta salida con infernal, pero todos la contamos como una salida heróica que un día hicimos.... Por cierto de los del Puerto supimos que estuvieron casi todos con pulmonía una semana. Articulo realizado por Juan Miguel, corredor del ciclismomurciano.com |