02/11/2005 - Un dia de gloria

Sábado 3 de Julio de 2004, 5:30 de la mañana, suena la alarma de mi móvil, es la hora... Jesús, Pedro, Paco,José Luis, y yo nos disponemos a hacer el mayor reto ciclista que hasta la fecha nos habíamos propuesto; "LA MARMOTTE". Me asomo al balcón, tímidamente va amaneciendo en Alpe D´Huez y una auténtica actividad frenética se vive ya en la plaza de la estación. Furgonetas, carabanas, bicicletas de acá y para allá, los acompañantes de los héroes de la jornada antentos a cuaquier necesidad de su "lider"... se vive ya la antesala del gran reto.
Tras un desayuno copioso, colocados con los trajes de faena emprendemos el descenso camino de Boug D'Oissans lugar de partida,durante el descenso ya se palpa el nervisiosismo, atrás queda un duro invierno de entrenamiento, sacrificio, ilusiones y ganas, todas depositadas en este gran día. Las 21 curvas numeradas con los nombres de un tal Lance armtrong, Marco Pantani,Lucho Herrera, Fausto Copi... hacen recorrer por el cuerpo una extraña sensación comentada por otros veteranos de esta prueba, y no es otra que la de estar en la Meca del ciclismo.
La entrada al pueblo no puede ser mas dantesca, 7000 ciclistas se disponen a tomar la salida, una auténtica Torre de Babel multicolor. En una misma calle nos encontrabamos sacando bicicletas de nuestros vehiculos belgas, alemanes, holandeses,italianos,españoles,ingleses.. !!!hasta japoneses llego a ver!!! A las 7:00 en punto se da el pistoletazo de salida, nosotros salimos en el cajón del 3500 al 4000 (soledad no íbamos a tener jeje), comienza la ruta. Tras diez kilómetros de calentamiento frenético en el cual no se ve ni el principio ni el final de la cabeza, empieza lo bueno, cruce a la derecha y veo un cartel que pone COL DE LA CROIX DE FER, digo: "!!!bueno, pues al toro¡¡¡", lo sinuoso del terreno que va ganando ya en dureza se une el nerviosismo de tanto tráfico ciclista, en ocasiones es imposible progresar ni un metro, pero bueno, me dedico también a observar el majestuoso lago de Verney, el cual tiene ya de fondo las primeras estribaciones del primer coloso. Tras un pequeño descenso observo al fondo una enorme recta y miles de ciclistas retorciéndose como culebrillas... el puerto nos da la bienvenida con 7 kilómetros al 10% para entrar a sudar (de los 23 que tiene). Poco a poco intento ir progresando por la cuneta para adelante, mi esfuerzos por ver la cabeza aunque sea en la lejanía son en valde, la hilera de ciclistas era impresionante.
Tras este primer tramo, el puerto nos da un respiro, la abrupta vegetación que formaba un tunel natural da paso a una pequeña bajadita, en mi cabeza rondando todos los consejos dados por los más veteranos, no te olvides de comer, no te cebes al principio, acuerdate de que el tio del mazo vive allí... después de este pequeño descansito, otro regalito, una recta en la cual no se veía el final, acompañada de un cartelito de 12% que nos indicaba que el gigante seguía vivo. Con mi 25 hechando ya casi humo voy superando como buenamente puedo esas duras rampas, el cansancio que se iba acumulando era proporcional al enorme homenaje que empezaba a darle a mi vista con enormes glaciares, rios que se descuelgan desde enormes agujas de piedra, y la carretera colgada prácticamente sobre ellas. Sigo en el esfuerzo, tras un tramo de caracoleo tipo Collado Bermejo, paso al tramo final, estamos ya a una altitud de 2000 metros, se empieza a notar el fresquito, tan pronto pasabas a pequeños pelotones como otros te pasaban a una velocidad que te quitaban las pegatinas (!!!como va alguna peña!!!), la vegetación del principio da paso a enormes praderas, doblo una curva y veo un cartel que me llena de alegría; SOMMET 2 Km. "Bueno", me decia para mis adentros, "el primer reto estaba casi masticado", el último kilómetro tenía ambiente del Tour, con carabanas, gente animando, banderas, incluso con lo típicos cencerros con los cuales es tradición animar a los ciclistas allí. Coronamos con el monolito de la Cruz de Hierro que da nombre al coloso a la derecha. Rápidamente las tres consignas cuando se corona; chubasquero, comer y beber, y a tumba abierta para abajo...
La bajada es complicada, 27 km hasta el pueblo de St Jean de Mourinne esta plagada de carretera estrecha, curvas de vertigo con unos balcones de miedo. Las piernas se quedan un poco heladas pero la tensión y la concentración es máxima, es una bajada espectacular y muy peligrosa a la vez. Un pequeño repecho de 1 km nos da paso al pueblo menciondado. Desde aquí hasta el segundo reto habían 15 km. Aquí es cuando uno se daba cuenta que la criba estaba hecha ya que el pelotón de casi 7000 almas se habia roto en mil pedazos, sólo se veían pequeños grupitos muy numerosos pero separados camino del GALIBIER. Entramos ya en ST Michel de Maurinne, tras cruzar el pueblo con todos los lugareños en la calle animando al grito de "!!!Allez, Allez Garçons...!!!" llegamos a un cruce a la derecha donde comienza puerto. Siguiendo el menu de la jornada afrontamos el Col del Telegrafe, 15 km al 6% un pequeño aperitivo para lo que se avecina. Mi grupo se rompe en mil pedazos de nuevo, gente que sale como motos, otros que absortos en su pensamiento y sus padeceres van tirando. La carretera se enfila hacia el cielo entre un enorme tunel de árboles, tras un par de kilómetros, el pueblo queda ya a nuestros pies. El puerto es llevadero, pero te va minando casi sin darte cuenta, ya se puede circular con más comodidad, las apreturas del puerto anterior dan paso a un poco más de sosiego en este. El paisaje no cambia mucho y por nuestro lado derecho no deja de pasar desde hace unos kilómetros una enorme carabana de amigos y familiares de corredores camino del Galibier para animar y dar un aliento en el coloso.
Corono el Telegrafe, en este caso no es necesario el chubasquero ni pretecharse de ninguna prenda de abrigo, sólo son 4 kilómetros de bajada los que dan el Galibier, de tregua antes de enfrentase a él. Tras cruzar un pequeño pueblecito(Pla Lanchat), nos recibe el Galibier. Aquí empiezo a recordad aquel verano del 93 en el cual con once añicos veía como se las gastaban Indurain y Rominger en estas mismas rampas o de como aquí, justo aquí Pantani le virlo un Tour a Ulrich. Poco a poco iría comprendiendo el por qué de la larga leyenda que arrastra este puerto.Primeros 2 Kilómetros (de los 18 que tiene), rampas del 10 hasta de un 15 % son el protocolo de bienvenida. Mi cautela es máxima, trato de manejar los desarrollos con la máxima dulzura posible, toda precaución es poca. Superado este primer tramo, un descansito y nuevamente se enfila la carretera hacia el cielo.. El color verde predominante en los puertos anteriores da paso a un gris oscuro, el ambiente se va poniendo casi lunático, con las enormes cresterias de los glaciares al fondo. Aquí empiezo a notar un pequeño cosquilleo en las piernas, la factura de la etapa se empieza ha hacer patente, tras 6 kilómetros más con pendientes del 6 o el 7% se dobla una curva hacia la derecha en la cual, el puerto se muestra en toda su grandeza, comenzando por curvas de herradura, rampas del 10% mantenidas, empiezo a sufrir. La respiración y la concetración dejan de ser tan acompasadas como antes, el piñon del 25 es la única corona que llevo ya desde hace varios kilómetros, aquí se empieza ha ver la mella en los ciclistas. Algunos se sientan en la cuneta, otros apoyados en el manillar con la cabeza cabizbaja intentan retomar el resuello.Estamos a 4 kilometros de coronar, el 10% de pendiente no baja en ningún momento, mi crisis sigue en aumento. Me pongo de pie, me siento, me agarro de las manetas, de la cruz del manillar, ya no sabe uno como ponerse. A su vez el paisaje es idescriptible, da la sensación de tocar el cielo, rodeado por una cadena inmensa de picos de mas de 4000m, pero mi mayor asombro viene al dar una pequeña curva a falta de 3km, ya se ve el final, casi sobre mi cabeza, literálmente sobre mi está colgada la cima, "¿hasta ahí tengo que subir?", en ese momento me viene a la cabeza el ingeniero que ideó la carretera (seguro que cicista no era) porque era espectacular. Los cartelitos de color amarilos fosforito que indicaban lo que restaba a la cima se hacían interminables "SOMMET 2KM", una recta de unos 500 metros, me voy arrastrasdo literalmente, casi intuyo que el tio del mazo, ya me tiene el ojo echado, llego a unas curvas de herradura, las caras de la gente son todo un poema, "!!!aleluya!!! SOMMET 1 KM". Sí, ahora sí, me emociono, estoy a punto de coronar quizá el puerto que más escalofríos produce en un ciclista en el Tour tras ser nombrado, sigo alucinando y agonizando, superada una última rampa durísima, corono. En la cima se encuentra un avituallamiento, en mi mente aunque tíbiamente siguen las tres consignas, chubasquero, comer y beber, y a muerte para abajo. El sufrimiento en el Galibier se hace patente hasta en la bajada, el frio que hace es intenso, la altitud de casi 2700m hace mella, las manos se me hacen de cartón-piedra, en algunas curvas el mero hecho de presionar la maneta para bajar o subir un piñón se hace una pesadilla. Continúo la bajada y por fin, un cruce a la derecha da pie a una carretera en la cual se pueden dar pedales y entrar un poco en calor. Consigo meterme en un grupito de unos 25 corredores, otras de las consignas dadas por los veteranos (si antes de Alpe D´huez te quedas solo estás perdido), es aquí cuando empiezo a tirar de todo tipo de bombas tipo "Rower Bar gel", "Glucosport", etc... aquí te encomiendas a todos los santos del almanaque. El descenso sigue rápido, el final, se acerca. Cruce a la derecha, sólo nos quedan 5 kilómetros a Bourg D'oissans o lo que es lo mismo al comienzo del puerto. Giro a la derecha, el ambiente con una cantidad enorme de gente aplaudiendo y animando al pie del mismo hace que la piel se ponga de gallina. Primeras rampas, comienza la peña a culebrear, llego a la curva 21 (Lucho Herrera) el 25 ya será la única corona que llevaré hasta el final, rápidamente llega la 20, !uff! todavía lo que queda...
Aquí ya uno llega a salirse literalmente de su cuerpo, me viene a la memoria como los ilusos de los aficionados sentados en el sofá criticamos a este o a otro corredor porque en la subida no ataca... ilusos nosotros, aquí el mero hecho de subir ya es gloria, la dureza de lo anterior junto a la llamada montaña de los holandeses es impresionante. El cuentakilómetros de mi Look marca 10 por hora, no doy para más, las curvas que están sobre mi cabeza se hacen eternas, comforme se va ascendiendo se vuelve a ganar en ambiente de público animando la prueba, toda ayuda es poca. La estampa a mitad de Alpe es estremecedora, ciclistas haciendo eses, otros cogen la bici y tras dejarla caer tal cual se tumban en el asfalto en busca de algo de aliento. No se si será la prueba más dura que se puede hacer en bicicleta pero seguro que si estaría en las "Top Five". Sigo luchando, faltan 4 km, ya se ve el final, mis tentaciones por sacar el pie y tirarme a la hierba verde, justo donde a lado pastan unas vacas, es tremenda, no me queda ni un gramo de fuerza, pero hago un esfuerzo mental más y prosigo. Curva 17, es la "del Pantani", me viene fugazmente a la cabeza esas imagenes de él subiendo este puerto a lo bestia en el Tour, me motivo un poco más para seguir. Curva 18, Iban Mayo, otra más y está el objetivo más cerca, los calambres se hacen cada vez más persistentes, ni de pie ni sentado consigo articular muchas pedaladas pero sigo ahí.. Curva 19, Giusepe Guerini, sólo me quedan 2 y y entraré en mi gloria particular. El sudor que brota de mi cuerpo es frio, y mi cara es de cadaver como se dice en el argot, pero mi ilusión va "increcendo"... Curva 20, Roberto Conti y sigo luchando... Curva 21, es la de Lance armtrong, estoy a un kilómetro de la gloria, entro ya en el village de la estación.. Aquí ya se sacan fuerzas de flaqueza, el límite humano creo que lo estoy revasando con creces, pero mi ilusión me impulsa hacia delante, ARRIVEE 1 KM, y me llego a emocionar, estoy culminando en la Meca del ciclismo el mayor reto que un aficionado se puede plantear, 500 metros, ya veo al fondo la meta, la megafonía ensordecedora, la palmas del público recibiendo a los esforzados de la ruta, sí, he llegado... y por último, como me aconsejaban los veteranos de esta prueba "chaval, con esto ya tienes el carnet de ciclista...."

* los veteranos es el apodo en forma de pequeño homenaje a todos aquellos componentes del Club Ciclista Caravaca, que a principio de los 90´s, cuando el ciclismo en esta zona no era nada, fueron capaces de hacer este duro y bonito reto.

Articulo realizado por Sebastian Martinez.